martes, 6 de enero de 2026

Para valientes

>>Suena "Love Song" de Tesla

Para quienes arriesgan su vulnerabilidad.

Existen muchas maneras de querer. Casi todos somos capaces de, en mayor o menor medida, sentir amor por alguien. Sin embargo, enamorarse supone llegar al punto más alto de la cima de la montaña de este tipo de sentimiento, plantar la bandera con tu nombre, balancearte de un lado al otro mientras bailas a pata coja y te sostienes con un solo pie, perder el equilibrio por momentos y, aún así, no sentir miedo ante la posible caída. Independientemente de cuánto dure esta sensación.

Por eso, enamorarse es de valientes.

Porque te acarician estas sensaciones cuando eres capaz de deshacerte de todas tus protecciones. Porque sucede en el momento en el que te das cuenta que la persona a la que quieres tiene en una mano el poder para hacerte daño y en la otra toda la confianza que has decidido depositar en ella.

Enamorarse es volver a hablar con la entonación de un niño, pero desde la madurez de un lenguaje adulto. Es plantearse "envejecer" al lado de una persona y soñar una vida en común con ella. Es elegir una opción y rechazar veinte, y aún así sentir que sales ganando. Enamorarse es, como dice la palabra, llenarse de amor a uno mismo. Es tener el espacio y la capacidad para poder sentirlo, estar preparado emocionalmente para soportarlo.

Por eso, te enamoras cuando no te avergüenzas de lo que sientes. Cuando te das cuenta, al fin y al cabo, de que no eres tan egocéntrico como creías ser y que el foco de tu vida ya no sólo te ilumina a ti. Es reconocer tu admiración por otra persona. Ser consciente de que eres fuerte cuando eres dueño de tus elecciones, pero también vulnerable ante las suyas.

Enamorarse implica dejar paso al descontrol y recibir un poco de locura. Arriesgarse a ser sincero consigo mismo y con el otro. Es una mezcla de emociones entre las que conviven la paz y el caos. Es sentirse en sintonía con el mundo y en armonía con uno mismo. Enamorarse es aquella pequeña mitad negra del símbolo del Ying Yang, donde en medio de todo el negro, se vislumbra un punto blanco. Por lo tanto, es verle el lado positivo a todas las desgracias, es encontrar toda la fuerza disponible e inventarse incluso la inexistente para que la relación funcione. Y es que este sentimiento aparece cuando te pierdes desde todos los puntos cardinales posibles y los reinventas. Cuando los rediriges y las flechas de tu brújula sólo  apuntan a ustedes dos y a todo aquello que puede hacerlo posible como pareja. Es confiar y volverse inteligente, es no dejar que manipulen lo que piensas, no dejar que intenten decidir por ustedes. Es ilusionarse ante la mínima posibilidad de compartir experiencias con ella, es emocionarse al recordar.

Y es que, de este modo, sucede que te vuelves un experto en pensar e intuir los pensamientos, deseos y emociones del otro. Sucede que extrañas a una persona incluso teniéndola al lado, experimentando un tipo de melancolía anticipada cuando duerme contigo. Que sientes vacío incluso con la mayor sensación de plenitud, por miedo a que algún día esa sensación te falte.

Enamorarse es dolor por no estar acostumbrado a sentir tanto. Es inventarse "llorar de amor" y colocarlo a caballo entre las expresiones "llorar de felicidad" y "llorar de pena". Porque si sólo de ti dependiera, echarías abajo el ancla de tu vida y la amarrarías a la suya para siempre. Enamorarse es cubrir al otro de promesas, porque es la única manera que tienes de demostrarle en presente que piensas en un futuro junto a ella.

Es volver a empezar y a aprender de nuevo. No cansarte de experimentar con tus sentidos. Enamorarse es que tus ojos se tropiecen con cada parte de su cuerpo, es la hipersensibilidad de tu piel cada vez que te toca. Es descubrir el sabor más dulce en sus labios y desear escuchar su voz en todas las tonalidades y circunstancias. Enamorarse es dormir y apoyar la cabeza en la misma almohada para que el olor de su pelo te evoque su imagen cada noche en la que te falta. Es darle un poco más de sentido a todo. Es sonreírte a ti mismo, sentirte inspirado con la vida. Es no encontrar las palabras que lo definan o, sin embargo, empezar a describirlo y que no te quepan. Es descubrir tu propio romanticismo y sorprenderte con él.

Enamorarse es construir un mundo paralelo y en común con el otro, donde compartir lo más sincero de cada uno. Es no tener la necesidad de cambiar nada de él, ser capaz de aceptarle tal y como es. Es aceptarte a ti mismo y convencerte de que te pueden querer también a ti por tal y como tú eres y que, sobre todo, te lo mereces. Es dejar que te descubran y sentirte a gusto en el proceso.

Enamorarse es quererse a si mismo, es volver a sentirse uno mismo al lado de alguien.

lunes, 3 de noviembre de 2025

Silueta

 

Tengo arraigado en mi pecho el latido de tu voz, 

al mismo tiempo que abrazo mi almohada 

y susurro secretos que develan tu silueta de mujer...

miércoles, 22 de octubre de 2025

Comunicación

Son muy extrañas las razones por las cuales las personas deciden no comunicarse  entre ellas y llevar en el corazón trozos de amargura guardados... Cuando algo les molesta o les ofende se quedan callados, sumando rencor tras rencor hasta que conflictos, que en un principio eran simples, se convierten en gigantescos odios acumulados.

Por qué tendríamos que callar lo que sentimos? Y más aún frente a una persona en la que se supone que confiamos... O es que incluso con esa persona que se supone nos ama y amamos, estamos jugando al juego del ego y tememos vernos socavados? 

El que no usa la boca, condenado queda a nunca ser escuchado. A siempre ser ignorado... a nunca obtener del mundo nada de lo que ha deseado.

Por eso, tenemos que levantarnos... Ser valientes y dar el primer paso.

Aprender a comunicarnos... hacer uso legítimo del don del habla y del razonamiento que por alguna buena razón a todos nos ha sido dado.

Nos sorprenderíamos de ver que la mayoría de las veces las personas queremos, pensamos y sentimos exactamente lo mismo:

Todo es cuestión de organizarnos.

Playlist...


Cuando terminamos, no tuve el valor de borrar sus fotos de inmediato, las seguía conservando con miedo a perderla por completo. Pero lo que más me dolió fue escuchar música. Cada canción llevaba su nombre escondido entre las notas, me costaba mucho concentrarme sin pensar en ella.

Un día me cansé de todo... de ella... de mí... de mis pensamientos que no me dejaban avanzar y decidí borrar la playlist que había creado pensando con ella... Me temblaron las manos, pero lo hice. Y en ese silencio incómodo, me descubrí creando nuevas listas, llegaron canciones nuevas con ritmos diferentes que ya no hablaban de ella, sino de mí.

Fue extraña esa sensación de ya no querer pensar en ella, pero a la vez fue liberador. Como si poco a poco, nota tras nota, me estuviera componiendo de nuevo, y así llegaron los días tranquilos con canciones nuevas.

martes, 21 de octubre de 2025

Auf Wiedersehen

Incluso las despedidas merecen hacerse con amor.

Con gratitud por lo vivido, con calma en el alma y sin rencor en el corazón. No todo lo que termina fue un error; a veces, simplemente cumplió su ciclo.

Hay que aprender a soltar sin odio, sin reproches, sin esa necesidad de culpar al destino... Cerrar la puerta con suavidad, sin hacer ruido, agradeciendo por las risas, por las caricias, por las pequeñas cosas que un día nos hicieron sentir vivos.

Porque nadie está realmente peparado para decir adiós, pero llega el momento en que quedarse duele más que partir... y si ya no se miran igual, si las palabras pesan, si el amor se volvió rutina, también es amor saber irse con respeto, con dignidad y con paz.

Dejar ir no siempre significa perder; a veces significa elegirte, sanar y abrir espacio para lo nuevo... 

Porque empezar de cero no es un castigo...

Es una otra oportunidad para hacerlo bien...

...contigo primero

La caminata

 

Con el tiempo él comenzó a retroceder. No porque hubiera dejado de sentir, sino porque comprendió que insistir en algo no correspondido podía desgastar lo que tanto habían valorado.  Su presencia se volvió más intermitente: menos mensajes, menos encuentros... más silencios. Lo hacía con un respeto casi doloroso, intentando proteger la "amistad", pero dejando entrever una melancolía que ella no tardó en notar.

Fue entonces cuando el vacío empezó a pesar. La costumbre de tenerlo cerca ser convirtió en ausencia, y en esa ausencia ella descubrió lo que antes no había querido aceptar. Extrañaba su risa, sus conversaciones, esa forma de hacerla sentir vista de una manera diferente. Y, poco a poco, lo que había sido duda se transformó en certeza: en realidad también lo deseaba... aunque no lo hubiera entendido hasta que él comenzó a desaparecer.

Cada recuerdo se volvía más intenso en su mente, como si la distancia encendiera algo que antes permanecía dormido. La amistad había sido siempre el puente, pero ahora sentía que quería atravesarla hacia un lugar nuevo, desconocido y emocionante. Lo que antes había temido perder, ahora temía no alcanzar nunca si lo dejaba ir del todo.

lunes, 20 de octubre de 2025

Un libro...


"...pálido asceta, qué mal hiciste,
ha muchos años que estoy enfermo,
y por el libro que tú escribiste."
Amado Nervo

Es verdad que un libro le puede cambiar la vida a alguien? Has tenido alguna vez esa experiencia memorable de un libro tan bueno que, después de leerlo, algo se modifica en tu percepción del mundo o de alguna idea, o que es tan bueno que después de leerlo no vuelves a ser el mismo? Has leído alguna vez un libro tan bueno que la alegría provocada por su lectura permanezca después de cerrarlo? 

Pues esa alegría, ese gozo..  esa es la pregunta que me interesa... cuánto tiempo dura? 

Un par de horas? 

Una semana? 

Dos años? 

Se puede ir por la calle un día cualquiera y de pronto recordar aquel maravilloso libro de hace 5 años, y sentir de nuevo esa alegría con la misma intensidad?