No sabe usted la falta que me hizo. No imagina lo que hubiera dado por verla, tenerla cerca de mí, sintiendo su cuerpo junto al mío... Escucharle respirar; sentir su aliento, sentir el latir de su corazón... Sentir que éramos uno...
Pero no; la ansiedad ha dado paso al recuerdo con sonrisa (sin melancolía), con el orgullo de reconocer que no hice nada malo. Y la tranquilidad de saber que, esta vez, el Karma pasará de largo sin voltear hacia mí.
Ver la realidad de la luz de un nuevo día, y las nuevas oportunidades, que se asoman por mi ventana.
A usted siempre le gustó la sinceridad (aunque sólo en otras personas, no en usted misma) y después de pensarlo un par de minutos... Debo responder sinceramente;
Pues, le estoy muy agradecido por lo vivido...
pero no, ya no la extraño

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